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A estas alturas todos conocemos la importancia que tienen las vitaminas para la salud, sobre todo la vitamina D. Pero ¿conoces cuáles son las frutas y verduras en las que podemos encontrar vitamina D? Todavía existen muchas personas que desconocen el origen de esta vitamina y dónde encontrarla. Por ello, hemos creado este artículo en el que te ayudaremos a resolver todas tus dudas relacionadas con la vitamina D, conocida como la “vitamina del sol”

¿Qué es la vitamina D?

La vitamina D es una de las más esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Su déficit produce numerosas enfermedades estrechamente relacionadas con los huesos: artritis, artrosis, osteoporosis… pero también produce depresión o enfermedades autoinmunes. Con esto, el común de las personas solemos tener déficit de vitamina D, sobre todo en invierno. Esto se debe a que la mayor parte de la vitamina D se obtiene a través de la exposición solar, la produce nuestro cuerpo en respuesta a la exposición de la luz solar, ya que está compuesta por dos precursores que se encuentran en algunos alimentos y que son la vitamina D2 y D3. Estos se transforman en vitamina D al exponernos a los rayos del sol. También podemos encontrarla en proporciones menores por medio de la alimentación.

Gracias a la vitamina D nuestro organismo absorbe el calcio, evitando que lo perdamos por medio de la orina. Es necesaria para la formación de la masa ósea y mantiene una correcta actividad de nuestro sistema nervioso y del corazón. En consecuencia, es muy importante tener la cantidad adecuada de vitamina D en etapas como la infancia y la menopausia y embarazo, en el caso de las mujeres.

¿Qué alimentos tienen vitamina D?

Para empezar, debes saber que la vitamina D es de tipo liposoluble. Esto quiere decir que se encuentra en las partes grasas de los alimentos. Lo siguiente que debes saber es que la mayoría de frutas y verduras no tienen grasas. En general, los alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales) no tienen grasas. Esto quiere decir, que son muy pocas las frutas y verduras que cuentan con vitamina D entre sus nutrientes y propiedades.

Sin embargo, las setas y los hongos como los champiñones y los hongos ostra cuentan con una pequeña cantidad de vitamina D. Lo recomendable, es exponerlos al sol 30 minutos antes de cocinarlos, ya que aun después de cosechados, siguen transformando los rayos ultravioleta del sol en vitamina D, según un estudio de la Universidad de Boston.

El aguacate también cuenta con una pequeña cantidad de vitamina D. Es por ello, que se trata de un alimento en las dietas veganas. Además, cuenta con ácidos grasos cardiosaludables y vitaminas C y E.

En consecuencia, debemos recurrir a los alimentos de origen animal para encontrar cantidades significativas de vitamina D. Como por ejemplo el pescado azul, sobretodo salmón, atún y sardinas, el marisco. También podemos encontrar en el hígado de ternera o conejo, en los lácteos elaborados con leche entera y en los huevos.

¿Cómo aumentar la vitamina D?

A pesar de todos estos alimentos, en ocasiones las dosis de vitamina D no son suficientes. En la mayoría de ocasiones, a pesar de los alimentos que ingerimos, la cantidad de vitamina D que produce nuestro cuerpo no es suficiente, ya que depende de muchos factores como la pigmentación de nuestra piel, la estación del año e incluso de los protectores solares. Así es. Usar protector solar es importantísimo, pero también es cierto que con él disminuye nuestra producción de vitamina D. Además, el aporte que conseguimos por medio de los alimentos sólo supone un 10%.

En tal caso, lo aconsejable y siempre bajo supervisión médica, es optar por suplementos vitamínicos de farmacia como los que puedes encontrar aquí. De hecho, en la mayoría de países del norte de Europa tienen por hábito tomar suplementos de este tipo. En estos países, la mayor parte de la población tiene déficit de vitamina D, debido a las pocas horas de exposición solar que tienen.

Por tanto, nuestra recomendación es que siempre que puedas tomes unos minutos de sol, por supuesto con precaución, para cargar a nuestro organismo de dosis saludables de vitamina D.

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